ColfuturoDiscurso

El 30 de mayo de 2017 fui invitador por Colfuturo, como ex-beneficiario y empresario, a dar una charla motivacional a los más de 110 beneficiario de Antioquia que viajarán a diferentes países a recibir formación de máxima calidad. Por petición de varios amigos que escucharon el discurso, quiero compartir mis palabras y unas fotos del evento.

Apreciados beneficiarios:

En el 2011, hace apenas seis años, estuve en esta ceremonia tan especial que hoy nos congrega. La felicidad y el orgullo que sienten hoy sus familiares y ustedes es algo que nos debe llenar de motivos para enfrentar con excelencia los estudios que se avecinan y las experiencias que vivirán fuera de Colombia.

En un país de 48 millones de habitantes, ser parte de un selecto grupo de 1.280 personas es algo que debe llenar de orgullo nuestros corazones. Ustedes, como expedicionarios del conocimiento, representan el futuro de Colombia porque servirán de embajadores en cada país que visiten y, al mismo tiempo, porque traerán de vuelta sus conocimientos y energías para hacer de nuestro país una sociedad con más igualdad, oportunidades y paz.

Quiero compartir con ustedes un poco de mi experiencia personal…

Posiblemente, el cambio que van a vivir en sus vidas, esté generando estrés y ansiedad. Yo sentí lo mismo. Sin embargo, tenía claro que lo que vendría sería algo muy grande y esa confianza plena me permitió eliminar la incertidumbre que trae un cambio tan positivo como el que van a vivir.

Sí… como muchos de ustedes, yo renuncié a una carrera vertiginosa en una empresa multilatina para continuar con mi camino formativo. Recuerdo las voces de amigos, compañeros de trabajo y jefes que me decían: “piensalo bien Carlos, vas a tirar por la borda la oportunidad de crecimiento laboral que tienes en este momento”. Estas voces, contrario a apaciguar mis sueños, fueron el fuego que atizó mi ganas de seguir adelante. Quería ir, estudiar fuera, y regresar a Colombia para ser empresario y generar empleo…. y así fue.

Después de cuatro años en España, tres maestrías realizadas, muchos kilómetros recorridos, una empresa con sedes en dos países, una esposa que también cumplió sus sueños de ser especialista en radiología y muchos amigos en diversos países, regresé a Colombia en el 2015 con muchas enseñanzas de un tiempo que quedará marcado por siempre en mi vida y del cual espero contarle a mi pequeña hija cuando nazca.

¿Cómo hice posible esto? Sé que cada quien recorre su camino y que las experiencias que yo viví no son, ni mucho menos, la ruta que cada uno debería recorrer. Sin embargo, con la mayor humildad del mundo, y esperando que puedan ser útiles para ustedes, quiero darles seis recomendaciones para que saquen el máximo provecho de su estancia en el exterior y puedan regresar a Colombia a cumplir sus metas de vida.

La primera recomendación es que se hagan amigos de personas de otras nacionalidades y no solo de colombianos o latinos. Permitan que su grupo de amistades esté conformado por gente diferente y eviten los guetos. Hagan todo lo posible y necesario para que la experiencia multicultural que van a vivir sea completa y obtendrán cosas maravillosas. Entender otras formas de pensar y ver la vida, así como amigos en varias latitudes que perdurarán más allá de sus estudios serán su recompensa. En mi caso, obtuve más que un amigo. Logré un socio de negocios español que ha hecho posible que hoy sea empresario en España y en Colombia.

Otro valor agregado de hacer parte de un grupo de amigos multicultural, es que tendrán la oportunidad de demostrar que los colombianos somos más que narcotráfico, guerra e inseguridad. Todos ustedes tienen la tarea de cambiar nuestro estereotipo en el exterior con sus buenos comportamientos y su ejemplo. Estamos en el camino a ser una nación respetada ante el mundo y añoro que llegue el día que profetizó el Dr. Luis Carlos Galán en su magnánimo discurso hace más de 20 años: “para no ser una nación marginal, secundaria, para que no le de vergüenza a ningún Colombiano al presentar el pasaporte de su patria”. Tenemos todo para poder competir cuerpo a cuerpo, cabeza a cabeza con cualquier país desarrollado, pero es necesario que creamos que somos capaces como individuos y como sociedad ordenada.

La segunda recomendación es: sin olvidar su orígenes, adopten las culturas de los lugares donde vayan. El requisito previo para que un anfitrión le enseñe su hogar a un invitado es la confianza y para generarla es necesario que no sean extraños ni incómodos con sus comportamientos o actitudes. Aprendan a respetar la cebra cuando conduzcan, sean buenos ciudadanos, respeten el espacio de los demás y verán como van a tener una inmersión cultural completa. Ojalá que, a su regreso a Colombia, sigan aplicando las buenas prácticas de otras culturas y se conviertan en multiplicadores de civismo y ética.

La tercera recomendación es que siempre tengan sus cinco sentidos activados al máximo para identificar cómo en los países a donde viajarán han encontrado soluciones a problemas que tenemos hoy en Colombia. Cada uno de estos hallazgos será una oportunidad de negocio que podrán explotar a su regreso.

La cuarta recomendación es que apoyen los procesos educativos en nuestro País. Conviértanse en profesores para transformar vidas y lograrán la recompensa más sublime y de mayor impacto social: con cada connacional que eduquemos crearemos oportunidades para mejorar su calidad de vida, la de sus familiares y círculos más cercanos.

Cuando sean docentes, no se enfoquen únicamente en las universidades TOP de Colombia como posibles lugares de trabajo. Hay más Universidades y centros de formación a los cuales tenemos que llevar el conocimiento para volverlo alcanzable a los Colombianos con menos acceso a la educación de calidad.

La quinta y más importante, es que regresen. Se verán tentados a quedarse en sus destinos y personalmente mi esposa y yo tuvimos la posibilidad de trabajar y permanecer en una sociedad que nos abrió las puertas, pero nuestro país los necesita y no van a encontrar nada más reconfortante en la vida que poder servir aquí y en las regiones que los recibirán con los brazos abiertos. En este momento mi organización está generando 12 empleos, 7 de ellos en Colombia y quiero que sean muchos más. Es mi obligación como privilegiado de la vida y debo repartir el bienestar que me han brindado entidades como Colfuturo.

Y finalmente, la última recomendación, es que disfruten al máximo de todo, de la experiencia educativa, social, gastronómica y que aprendan más que lo que estudiarán en sus universidades. Llegar hasta aquí es un privilegio, disfruten las mieles de este triunfo y de un tiempo que no se repetirá jamás.

Colombia les brindará infinitas posibilidades a su regreso. Pero no lo hará porque el país esté preparado para ello, sino porque ustedes mismos van a tener la capacidad de crearlas. Las necesidades insatisfechas de nuestra población y los conocimientos y experiencias que ustedes traerán a su regreso, configurarán la mejor plataforma para que hagan sus sueños realidad.

No quiero, ni mucho menos, que este positivismo sea eufórico, porque también es cierto que ser emprendedor en nuestro país no es nada fácil, ya que las ayudas escasean y las cargas tributarias disuaden a muchos. Sin embargo, la grandeza que obtendrán al vivir afuera y la fuerza que desarrollarán en sus espíritus, les permitirán enfrentar este y todos los retos que tengan por delante.

Agradezco a Colfuturo por la oportunidad que nos brinda y porque confía en la educación como la primera fuente de desarrollo de Colombia. Sin ellos, no hubiese sido posible la nueva historia de vida de 13.030 beneficiarios que desde 1992 y hasta hoy han hecho grande el nombre de Colombia en el exterior y que permiten que nuestro amado país se consolide como una región de oportunidades.

¡Felicitaciones a todos y éxitos en sus estudios! Los esperamos de regreso en Colombia, un país de oportunidades para todos.

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